Journal of Health and Medical Sciences
Volumen 5, Fascículo 3, 2019

<div>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;journal-meta&gt;</span></div>
<div class=»collapsible-content»>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;journal-id&gt;</span><span class=»text»>0719-949X</span><span class=»html-tag»>&lt;/journal-id&gt;</span></div>
<div id=»collapsible3″ class=»collapsible»>
<div class=»expanded»>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;journal-title&gt;</span></div>
<div class=»collapsible-content»>
<div class=»line»><span class=»text»>&lt;![CDATA[ ]]&gt;</span></div>
</div>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;/journal-title&gt;</span></div>
</div>
</div>
<div id=»collapsible4″ class=»collapsible»>
<div class=»expanded»>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;abbrev-journal-title&gt;</span></div>
<div class=»collapsible-content»>
<div class=»line»><span class=»text»>&lt;![CDATA[  ]]&gt;</span></div>
</div>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;/abbrev-journal-title&gt;</span></div>
</div>
</div>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;issn&gt;</span><span class=»text»>0718-4808</span><span class=»html-tag»>&lt;/issn&gt;</span></div>
<div id=»collapsible5″ class=»collapsible»>
<div class=»expanded»>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;publisher&gt;</span></div>
<div class=»collapsible-content»>
<div id=»collapsible6″ class=»collapsible»>
<div class=»expanded»>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;publisher-name&gt;</span></div>
<div class=»collapsible-content»>
<div class=»line»><span class=»text»>&lt;![CDATA[ Sociedad Chilena de Psicología Clínica ]]&gt;</span></div>
</div>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;/publisher-name&gt;</span></div>
</div>
</div>
</div>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;/publisher&gt;</span></div>
</div>
</div>
</div>
<div class=»line»><span class=»html-tag»>&lt;/journal-meta&gt;</span></div>
<div></div>

<strong>INTRODUCCIÓN</strong>

El llamado de Bonn a la acción de 2012 destaca que se necesita “desarrollar soluciones tecnológicas para el registro de exposición de pacientes”, “reforzar el cumplimiento de normas aplicables a los parámetros de dosis del equipamiento” y “apoyar el uso de plataformas para la interacción entre fabricantes y autoridades de salud y de protección radiológica” (IAEA, 2012).

Estas necesidades se han repetido en todos los encuentros organizados por el OIEA hasta la fecha, como por ejemplo, en el encuentro técnico sobre la exposición de pacientes y el uso de niveles de referencia en radiodiagnóstico, celebrado en Viena en 2016, y en la reciente conferencia internacional sobre protección radiológica en medicina, celebrada en Viena en diciembre de 2017. En estos encuentros se evidencia la necesita de mejorar el conocimiento de los profesionales sobre protección radiológica y el acceso a ese conocimiento, incentivar la motivación de los técnicos para controlar la dosis de los pacientes, establecer sistemas sostenibles que permitan una actualización frecuente de los niveles de referencia, establecer mecanismos para recoger las dosis e informar sobre ellas, mejorar la estandarización de los sistemas de clasificación para procedimientos médicos, distribuir equipos de dosimetría y mejorar la calibración y el control de calidad (IAEA, 2016).

La Sociedad Europea de Radiología, durante la escuela de invierno organizada por la Federación Europea de Organizaciones para Física Médica (EFOMP, por su sigla en inglés) en enero de 2018, propuso utilizar una única magnitud sencilla para expresar la exposición de los pacientes en cualquiera de las modalidades de radiodiagnóstico. Bajo este contexto, la Comisión Internacional de Medidas y Unidades de Radiación (ICRU, por sus siglas en inglés) señala que no existe ninguna magnitud más universal que el kerma incidente en aire (K<sub>a,i</sub>). Otras magnitudes, como el producto dosis-área o dosis-longitud, y otras aún más específicas, como el “computed tomography dose index” (CTDI) o la dosis glandular media en mamografía, cumplen una función valiosa dentro de la protección radiológica, pero por su definición no sirven para propósitos de comparación entre modalidades. Por otro lado, la dosis efectiva puede usarse para comparar valores de exámenes médicos con tecnologías similares, pero no para evaluar y comparar la exposición de pacientes específicos (ICRP 103, 2007).

Por el contrario, el K<sub>a,i</sub> resulta óptimo para esta armonización ya que se usa para las modalidades 2D (Principi <em>et al</em>., 2015; Gennaro <em>et al</em>., 2018) e incluso para el control de calidad en tomografía computarizada de haz cónico (CBCT, por su sigla en inglés) (DIN, 2013; de las Heras <em>et al</em>., 2017). Sólo falta definir un procedimiento estándar para las modalidades 3D, como la CBCT o la tomografía convencional o multicorte (MSCT, por su sigla en  inglés), la ortopantomografía (OPG) y la tomosíntesis, que es el objetivo del trabajo de los autores, cuya reciente publicación inspiró la presente contribución en español.

Para definir un procedimiento estándar global, la particular ventaja de utilizar el K<sub>a,i</sub>, en lugar del kerma de entrada (K<sub>a,e</sub>) es que no incluye la retrodispersión, por lo que las medidas sencillas, sin ningún tipo de maniquí, son completamente rigurosas (ICRU, 2011). Esto resulta más  fácil ya  que  sólo  hace  falta un dosímetro (de cualquier tipo y marca), y la aceptación del procedimiento por las personas que lo llevarán a cabo. En algunos servicios de imagenología, la ausencia de maniquí es, también por razones económicas, la clave que puede permitir la instauración de un programa de control de calidad.

En este artículo describimos cómo poner en práctica dicho procedimiento estándar. El método, los resultados y la página web que incorpora las fórmulas han sido elaborados desde 2015 por un equipo formado por investigadores, reguladores y expertos en protección radiológica, física médica, dosimetría y estadística. Es una simplificación para obtener un procedimiento aplicable en todo el mundo a cualquier modalidad de rayos x para cada paciente. Por eso, se ha denominado “personalised air kerma in tomography” (PAKT). El artículo, que incluye la descripción detallada de las fórmulas, las medidas de validación y los resultados preliminares acaba de publicarse (de las Heras <em>et al</em>. 2018). En esta contribución al XI Congreso Regional de Seguridad Radiológica y Nuclear de la Asociación Internacional de Protección Radiológica (IRPA, por su sigla en inglés), celebrado en La Habana, nos centramos en el uso práctico del método, para que pueda ser usada esta información como una especie de manual de instrucciones.

<strong>MATERIAL Y MÉTODO</strong>

<strong>Adquisición de las medidas</strong>

La medida K<sub>a,i</sub> es más sencilla de obtener con un dosímetro de estado sólido, porque estos equipos están blindados por la parte trasera, de forma que eliminan la retrodispersión. Sin embargo, una cámara de ionización o un dosímetro termoluminiscente o de luminiscencia óptica estimulada, también permite obtener esta información; solo se debe descontar la retrodispersión; para estimarla se pueden usar las tablas incluidas en Dance <em>et al</em>. (2014). El dosímetro usado en este artículo es didoEASY R (QUART GmbH, Zorneding, Alemania), que tiene un área activa de exactamente 1 cm<sup>2</sup>. Este dosímetro se puede usar tanto para equipos de haz cónico como para equipos convencionales multi corte. Sin embargo, las cámaras lápiz son más frecuentes para equipos multi corte, por lo que también describimos el uso de un dosímetro de ese tipo; didoCT (QUART GmbH, Zorneding, Alemania), cuya ventaja frente a las cámaras de ionización convencionales es que, aparte del producto dosis-longitud, proporciona también, una medida del kilovoltaje y de la capa hemirreductora del haz en el isocentro. Esta información es especialmente relevante para acompañar medidas en aire, como es nuestro caso.

<strong>Medida en equipos de tomografía computarizada de haz cónico (CBCT)</strong>

En el caso de equipos de CBCT, como los presentes en clínicas dentales, en aceleradores de radioterapia para el guiado de la imagen, o en arcos C para adquisiciones 3D en angiografía, es recomendable proteger el detector plano con un filtro de cobre (u otro material radioabsorbente) para evitar efectos de saturación (o “imagen fantasma”). Esto es importante en la fase de pruebas porque es posible que se tenga que repetir las medidas varias veces. Si sólo irradiamos una vez, el filtro no es necesario.

El dosímetro se fija fácilmente al detector plano (Fig. 1). Es importante centrar el dosímetro en el haz de rayos x para evitar variaciones debidas al efecto anódico o al filtro de forma (“bow-tie”), presente en algunos escáneres de CBCT. Se debe marcar (o, al menos, fotografiar) la posición del dosímetro para asegurar la reproducibilidad de las medidas.

Comunicate con nosotros